"El día comienza al abrir los ojos, sin prisa, sin despertador. Poco a poco siendo consciente del momento, con la luz del sol brillando a través de la ventana y transmitiendo calor sobre mi rostro. Hoy estoy de vacaciones, me he despertado por mi cuenta, tranquila, sin ruidos y sin prisas. En cuanto muestro signos de estar despierta, viene mi leal amigo Kai. No hay quien muestre mayor alegría por mi despertar que él. Se acerca y me da lametazos y reclama su ración de mimos matutina mientras no para de mover la cola de un lado al otro. Oigo como esta golpea la pared, a él no le importa y a mí tampoco, es un momento realmente feliz, para él y también para mí, un momento único y de los dos. Estoy feliz de no tener nada especifico que hace, de haberme despertado por mi cuenta. Sonrío y me encuentro relajada y cómoda, durante este momento todo es bonito y me siento capaz de cualquier cosa.
Al salir a pasear con Kai, proceso complicado ya que como cachorro que es aún lo hace tirando, probamos una nueva ruta, al tener tiempo es hora de descubrir la ciudad. Cuando paseamos mi atención se centra en él en corregir los malos comportamientos y premiar los buenos. Es por ello que casi no me doy cuenta hasta que estoy a escasa distancia de que viene de frente una amiga de la universidad. Esto me hace realmente feliz, sonrío esta vez de oreja a oreja, abro los ojos más de lo habitual y realizo una respiración profunda antes de reducir la distancia a 0 saludar y abrazarla. Realmente hacia mucho tiempo que no estábamos ni hablábamos ni nada y nunca espere encontrármela así. Cuando nos despedimos continuo caminando con una sonrisa bobalicona en la cara, feliz de haber tenido esta oportunidad, distraída del paseo y de Kai, hasta que este comienza a tirar.
Al llegar a casa me encuentro con una grata sorpresa, mi pareja ha salido antes de trabajar y ha preparado la comida. Nunca me ha gustado cocinar, por lo que librarme de ello, más su presencia, más el no comer sola mejoran la situación. Siento ganas de parar el tiempo, no hago más que agradecerle esta sorpresa. Le abrazo y beso como provocadora de esta emoción tan bonita. En momentos así hasta me apetece creer en el amor romántico. La sonrisa que tengo en este momento no es tan grande como cuando me he encontrado con mi compañera de universidad, pero es más intensa que la de la mañana.
La tarde transcurre sin mayores alteraciones emocionales, hasta la noche. En los días como estos en los que yo me hago cargo de Kai durante todo el día el paseo de la noche le corresponde a mi pareja. Sé que esta cansada y a gusto viendo una película. Es verdad que hoy en día es fácil recuperarlas o incluso pararlas, pero no es lo mismo. Ante esta situación me ofrezco a salir yo con el perro. Sus ojos se agrandan y una gran sonrisa se dibuja en su cara, pronto me besa y me da las gracias.
Al llegar, me tiene preparado un nesquick bien calentito, un autentico placer para un último momento de relax antes de finalizar el día. En este caso la alegría es menos intensa y no se espera tan claramente, pero existe una breve sonrisa y una gran gratitud."
Este relato se relaciona con la próxima canción:
https://www.youtube.com/watch?v=GiiDT_87NDA
No hay comentarios:
Publicar un comentario